Por qué un bono puede bajar de precio aunque pague intereses

Entiende por qué suben o bajan los bonos, cómo se diferencia el cupón de la rentabilidad y qué pasa con tu dinero si vendes antes del vencimiento.

Un tornillo de taller sujeta una tarjeta con el cupón pactado de 20 euros; al lado cuelga el precio de venta de 971,43 euros del ejemplo.
En este ejemplo, el cupón está pactado y el precio de venta cambia. Cobrar depende de que el emisor cumpla. Fotografía conceptual generada.

El cupón sigue su calendario. El precio al vender depende de otra cuenta.

Compras un bono, te paga intereses y aun así aparece en rojo. «Pero ¿esto no era renta fija?». Sí. Fija no significa pegada al suelo con cemento.

Un bono de cupón fijo puede seguir pagando los mismos intereses mientras baja el precio al que alguien está dispuesto a comprártelo. Son dos cosas distintas: lo que te debe el emisor y lo que ofrece hoy otro inversor por quedarse ese derecho de cobro.

Antes del susto: qué has comprado

Un bono representa una deuda de quien lo emite, por ejemplo una empresa o un Estado. Tú tienes derecho a recibir los pagos establecidos en sus condiciones. No compras un trocito del negocio: te conviertes en acreedor, alguien a quien deben dinero.

En un bono sencillo de cupón fijo conviene separar tres palabras:

  • Nominal: importe sobre el que se calcula el cupón. En nuestro ejemplo también es lo que el emisor debe devolver al final.
  • Cupón: pago de intereses. Un 2 % anual sobre 1.000 € de nominal son 20 € al año.
  • Precio: cantidad que pagas para comprar el bono o recibes al venderlo. Puede ser mayor o menor que esos 1.000 €.

El vencimiento es la fecha final prevista para devolver el principal. Todo esto depende de las condiciones del bono y de que el emisor cumpla sus pagos. Aquí no hablamos de bonos variables, convertibles ni estructurados: ya habrá tiempo para conocer a los primos complicados.

Por qué alguien querría pagar menos por tu bono

Al emitirse el bono, la financiación va al emisor. Si después se compra y vende entre inversores, estamos en el mercado secundario: el comprador paga al vendedor y se queda los cobros futuros del bono.

Supón que tu bono paga un cupón del 2 %. Más adelante, el mercado exige un 5 % de rentabilidad para prestar a emisores comparables durante el plazo que le queda.

Tu bono no actualiza el cupón por vergüenza. Sigue pagando lo pactado. Para que esos mismos cobros resulten competitivos, su precio tiene que bajar. Quien compra más barato puede obtener más rentabilidad con los mismos pagos.

Si la rentabilidad exigida baja, sucede lo contrario, manteniendo iguales las demás condiciones: los cobros pactados valen más hoy y el precio sube. Esta relación no permite adivinar el próximo movimiento. También importan la confianza en el emisor, las expectativas y la facilidad para vender.

Un ejemplo: cobras intereses y acabas con menos dinero

Todo lo siguiente es hipotético. Usamos un bono sencillo en euros, sin comisiones, impuestos ni impagos, y suponemos que el riesgo del emisor no cambia:

  1. Pagas 1.000 € por un bono nuevo de 1.000 € de nominal.
  2. Dura dos años y paga 20 € al final de cada año: cupón anual del 2 %.
  3. Al acabar el primer año cobras los primeros 20 € y los guardas aparte.
  4. Justo después valoramos una posible venta. Queda exactamente un año y un único cobro pendiente de 1.020 €: 1.000 € de principal y 20 € de último cupón.

Ahora suponemos que un comprador exige un 5 % para ese año restante. ¿Cuánto pagaría hoy para que los 1.020 € futuros representen ese 5 %?

Precio del ejemplo = 1.020 € ÷ 1,05 = 971,43 €.

La comprobación, sin redondear, es sencilla: el precio multiplicado por 1,05 da los 1.020 € que se cobrarían al final. Estamos calculando un precio teórico bajo esas condiciones, no una oferta real que alguien tenga obligación de hacerte.

Si vendieras por 971,43 €, tu resultado del primer año sería:

20 € de cupón + 971,43 € de venta − 1.000 € pagados = −8,57 €.

El bono habría perdido 28,57 € de precio, pero tu pérdida total sería 8,57 €, porque también has cobrado 20 €. El cupón ha amortiguado el golpe; no ha contratado un guardaespaldas para todo tu dinero.

Cupón y rentabilidad no son el mismo porcentaje

En ese caso, el cupón sigue siendo el 2 % del nominal, aunque el comprador del segundo año obtendría un 5 % sobre el precio pagado, si cobra íntegros los 1.020 € y se cumplen los supuestos.

Parte de su resultado vendría del cupón y otra parte de recibir 1.000 € de principal después de haber comprado por menos. Mirar solo «paga un 2 %» se deja media película fuera.

Esta tabla cambia únicamente la rentabilidad exigida al comenzar el segundo año. Mantiene los mismos pagos y calcula tu resultado si vendes en ese momento:

Desliza la tabla para ver todas las columnas.

Rentabilidad exigida para el año pendientePrecio teórico de ventaCupón ya cobradoTu resultado total del primer año
1 %1.009,90 €20 €+29,90 €
2 %1.000,00 €20 €+20,00 €
5 %971,43 €20 €−8,57 €

Las cifras se redondean al mostrarlas. Para el comprador nuevo, los primeros 20 € ya no están: los has cobrado tú. No hay dos personas llevándose el mismo cupón. Esto es renta fija, no una impresora averiada de billetes.

¿Y si no vendes antes del vencimiento?

En este bono ficticio, si lo conservas hasta el final y el emisor cumple, cobrarías los dos cupones de 20 € y recuperarías los 1.000 € de nominal: 1.040 € en total, manteniendo el primer cupón aparte sin reinvertirlo.

La caída intermedia del precio no cambia por sí sola esos pagos pactados. Pero «espero y asunto arreglado» necesita matices:

  • El emisor puede incumplir. Una obligación de pagar no hace aparecer el dinero si falta. Podrías no recuperar todo el principal o los intereses.
  • Tu precio de compra importa. Si compras por encima del nominal, el emisor no te devuelve automáticamente ese sobreprecio al vencer. Recuperar el nominal no equivale a recuperar cualquier cantidad que hayas pagado.
  • Tu fecha importa. Si necesitas el dinero antes, la salida depende del precio disponible y de encontrar comprador. No tienes una puerta secreta que diga «salir siempre por 1.000 €».
  • Los euros pueden comprar menos. Cobrar lo previsto no garantiza mantener poder adquisitivo si suben los precios.
  • Reinvertir cambia el resultado. Si inviertes los cupones recibidos, lo que ganen después dependerá de las condiciones que encuentres. El cupón del bono no fija esa segunda rentabilidad.

Además, los costes y los impuestos que hemos excluido reducen lo que te queda. El plazo tampoco es decoración: en condiciones comparables, un bono con pagos más lejanos suele ser más sensible a cambios de tipos.

Un fondo de renta fija no es este bono multiplicado y ya

En un fondo compras participaciones, pequeñas partes de una cartera gestionada. Su valor depende de los activos que contiene y de sus gastos; puede bajar aunque los bonos de dentro estén pagando intereses.

No puedes trasladarle automáticamente la frase «a mí me devuelven 1.000 € el día que vence mi bono». Tú tienes participaciones del fondo, con sus propias condiciones, y el valor al recuperarlas puede ser inferior a lo invertido. Que tenga un horizonte temporal indicado tampoco basta, por sí solo, para convertirlo en una garantía.

«Renta fija» en el nombre describe el tipo de activos. No es una promesa de que tu saldo haya firmado un contrato para subir.

El ejercicio: seguir el dinero, no el nombre bonito

Prueba con otro bono ficticio: has pagado 1.000 €, has cobrado 30 € de cupón y lo vendes por 950 €. Sin costes ni impuestos, ¿cuánto has ganado o perdido en total?

La cuenta es 30 + 950 − 1.000 = −20 €. Si respondiste que habías ganado 30 €, se te ha escapado el precio de venta por la puerta de atrás.

Cuando leas la ficha de un bono, localiza el nominal, los pagos, el vencimiento y el precio que pagarías. Después formula dos preguntas distintas: ¿qué está obligado a pagar el emisor y qué podría recibir yo si necesitara vender antes? Ahí empieza a aclararse el rojo de la pantalla.

Sobre esta lectura

Contenido educativo revisado con IA en una ejecución independiente de la redacción. Los casos son hipotéticos; se han comprobado sus cálculos y fuentes. No valoran tu situación personal.

Fuentes