Tener varias inversiones no siempre significa diversificar
Dos vehículos ficticios muestran cómo se repiten las mismas empresas. Calcula la exposición conjunta y entiende qué reduce la diversificación y qué riesgos quedan.
Tres fondos con lo mismo dentro: cambia el envase, sigue la misma fiesta.
Tu aplicación muestra varios productos y la cartera ya parece un pequeño supermercado. Abres las etiquetas y resulta que has comprado varias veces lo mismo.
Puedes tener dos productos de inversión y seguir dependiendo de las mismas empresas. Para saber si estás diversificando, mira qué activos contienen y cuánto pesa cada uno en el conjunto. Contar líneas queda muy ordenado; ahora toca contar de qué depende tu dinero.
Diversificar busca repartir la exposición entre inversiones con riesgos y comportamientos diferentes. La CNMV explica ese principio en su glosario de diversificación. Bien planteada, puede reducir la concentración y el peso de problemas particulares. Sigue existiendo la posibilidad de perder dinero.
Vamos a separar esas dos ideas con un ejemplo. La calculadora tiene menos glamour que los nombres de los fondos, pero aquí trabaja bastante más.
Dos vehículos, las mismas empresas
Imagina una inversión valorada en 1.000 €: 600 € en el vehículo X y 400 € en el vehículo Y. Aquí «vehículo» significa un producto que agrupa inversiones. X e Y son cestas hipotéticas, simplificadas a dos empresas para poder seguir la cuenta; no representan fondos reales ni una propuesta de cartera.
En ambos, el 70 % está en acciones de la empresa A y el 30 % en acciones de la empresa B. Son las mismas acciones en los dos vehículos. Cambia el envase; la mezcla de dentro se repite.
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| Vehículo | Valor de tu posición | Empresa A dentro del vehículo | Empresa B dentro del vehículo |
|---|---|---|---|
| X | 600 € | 70 % | 30 % |
| Y | 400 € | 70 % | 30 % |
Cada vehículo suma el 100 %. Tu exposición es cuánto de tu inversión depende de cada empresa. Para conocerla en conjunto, multiplica el valor de tu posición por el porcentaje de cada empresa y suma las coincidencias:
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| Empresa | A través de X | A través de Y | Total expuesto |
|---|---|---|---|
| A | 600 × 0,70 = 420 € | 400 × 0,70 = 280 € | 700 € |
| B | 600 × 0,30 = 180 € | 400 × 0,30 = 120 € | 300 € |
| Total | 600 € | 400 € | 1.000 € |
Has repartido el dinero entre dos vehículos. La exposición sigue siendo 70 % a A y 30 % a B. Coincide con la composición de cada uno por separado. Dos etiquetas, la misma receta: la diversidad de nombres no ha cambiado la mezcla.
También puedes hacer la cuenta por pesos. X representa el 60 % del conjunto y Y, el 40 %. El peso conjunto de A es 0,60 × 0,70 + 0,40 × 0,70 = 0,70, es decir, el 70 %. Se pondera porque no tienes la misma cantidad en cada vehículo: al que tiene más dinero le corresponde más peso en la cuenta.
Qué cambia cuando cambian los activos
Mantengamos los mismos 1.000 € y los 600 € en X. En una segunda comparación ficticia, los otros 400 € están en un vehículo Z: la mitad en acciones de C y la mitad en acciones de D. C y D son empresas distintas de A y B.
Comparamos dos composiciones inventadas para observar qué ocurre al retirar el solapamiento, es decir, las empresas que se repetían en ambos productos. Vamos a cambiar el contenido, no a ponerle otro nombre más internacional.
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| Empresa | Exposición con X e Y | Exposición con X y Z |
|---|---|---|
| A | 700 € · 70 % | 420 € · 42 % |
| B | 300 € · 30 % | 180 € · 18 % |
| C | 0 € · 0 % | 200 € · 20 % |
| D | 0 € · 0 % | 200 € · 20 % |
| Total | 1.000 € · 100 % | 1.000 € · 100 % |
Ahora 400 € están expuestos a otras empresas. A pasa del 70 % al 42 % del total. Hemos reducido la concentración en A y B, pero el número de productos sigue siendo dos.
Eso es lo que demuestra la tabla. No nos dice que cuatro empresas sean suficientes ni que el segundo conjunto tenga menos riesgo total. Antes de darnos la medalla, falta conocer esas empresas, los factores que las afectan y cómo se relacionan sus resultados.
Empresas distintas también pueden compartir riesgos
Dos compañías pueden depender del mismo sector, de una región o de condiciones económicas parecidas. Si dos paraguas tienen el mismo agujero, llevar ambos no arregla ese agujero. Con las empresas, tener nombres diferentes tampoco asegura que reaccionen de forma distinta ante un problema.
Al mirar una cartera —el conjunto de tus inversiones— conviene distinguir varias capas: qué tipo de activos contiene, qué emisores se repiten, qué sectores y zonas concentran el peso y a qué monedas está expuesta. Son preguntas sobre la composición, no porcentajes que haya que cumplir por igual. Incorporar otra divisa, por ejemplo, también puede añadir riesgo de cambio; no es una mejora automática.
La correlación ayuda a describir hasta qué punto los movimientos de dos inversiones han estado relacionados durante un periodo. Si tienden a moverse juntas, pueden ofrecer menos compensación entre sí: cuando una baja, la otra podría bajar también en vez de amortiguar el golpe. Esa relación puede cambiar. La CNMV analiza esta limitación en la nota del gráfico 19 de su Boletín III/2019, página 52: es una explicación histórica, no una medición de nuestra cartera ficticia ni de la situación actual.
En el ejemplo no hemos calculado correlaciones ni asignado sectores, países o monedas diferentes a A, B, C y D. Por eso no podemos deducir cómo se comportarán a partir de sus letras. A, B, C y D son nombres del ejemplo, no informes de riesgo en versión abreviada.
Una caída común sigue afectando al conjunto
Supón ahora que todas las acciones presentes en ambas comparaciones pierden un 20 % de su valor durante el mismo periodo. Sin aportaciones, retiradas, costes ni otros movimientos, las dos inversiones de 1.000 € pasarían a valer 800 €: una pérdida de 200 € en cada caso.
La segunda composición está menos concentrada en A y B, pero en este escenario no pierde menos. La CNMV distingue el riesgo sistemático, ligado a factores que afectan al mercado en conjunto. Repartir empresas no elimina ese riesgo. La diversificación no es un botón de «cancelar caída».
El 20 % es una caída inventada para mostrar el límite; no representa una previsión ni la pérdida máxima posible. Tampoco se garantiza una recuperación por mantener la inversión durante más tiempo.
Cambiar de intermediario responde a otra pregunta
El banco o intermediario con el que contratas, la entidad que gestiona un producto y los activos que contiene son cosas distintas. Comprar las mismas inversiones a través de dos plataformas no cambia por sí solo la exposición a esas empresas. La misma compra en dos mostradores sigue siendo la misma compra.
La elección de entidades también tiene condiciones y riesgos que revisar, pero contarlas no sustituye el análisis de los activos. En este artículo solo hemos calculado esa exposición económica; no hemos evaluado intermediarios, custodia ni sistemas de protección.
Empieza por una coincidencia que puedas comprobar
🔎 Abre la documentación oficial de dos productos que quieras comprender y anota la fecha de su composición. Toca mirar dentro; los logotipos ya han tenido su rato. La guía de fondos de la CNMV, en el apartado de seguimiento de la inversión, explica que los informes periódicos incluyen información sobre la cartera. Una relación de principales posiciones puede ser parcial: no encontrar una empresa en ese resumen no demuestra que el producto carezca de ella.
Identifica una empresa o exposición repetida y comprueba su peso en cada producto y el peso de cada producto en el conjunto. Si faltan datos, déjalo señalado; no completes el resto por intuición. «Seguro que lleva algo distinto» no es un dato. Para el cálculo sencillo que hemos usado, las posiciones se valoran en la misma fecha y moneda, sin derivados ni endeudamiento que alteren la exposición.
Con ese ejercicio ya podrás explicar algo más útil que «tengo varias inversiones»: qué se repite y cuánto dinero depende de ello. Y para relacionarlo con tus objetivos, disponibilidad del dinero y pérdidas posibles, puedes volver a qué revisar antes de invertir a largo plazo.
Contenido educativo revisado con IA en una ejecución independiente de la redacción. Los casos son hipotéticos; se han comprobado sus cálculos y fuentes. No valoran tu situación personal.