Cómo afectan las comisiones a largo plazo: dos escenarios con las mismas aportaciones
Compara dos costes ficticios con aportaciones de 100 € al mes. Tablas, cálculo y escenario de pérdidas para entender qué cambia y qué queda fuera.
Una comisión pequeña también sabe hacer carrera a largo plazo.
«Es una comisión pequeña». Vale. Pequeña sobre cuánto y cobrada cuántas veces. El adjetivo no hace la cuenta.
En este ejemplo hipotético, dos inversiones reciben 100 € al final de cada mes durante veinte años. Comparten la misma evolución antes de costes. Solo cambia un coste anual ficticio: 0,3 % en una y 1,5 % en otra. Con las condiciones que veremos, sus valores finales se separan en 5.000,20 €.
Esa diferencia depende de los supuestos. Cambiaremos después la evolución para mostrar un caso en el que ambas terminan con menos dinero del aportado.
Antes del porcentaje, mira dónde se cobra
Hay costes que salen en el extracto con su propio cargo y otros que ya reducen el valor de la inversión que ves en pantalla. Que no tengan una línea con luces de neón no significa que hayan salido gratis.
La guía de fondos de la CNMV, en el apartado Comisiones, distingue las implícitas, como gestión y depósito, de las explícitas, como suscripción o reembolso. También puede haber otros gastos.
Si una rentabilidad publicada ya descuenta cierto coste, volver a restarlo duplicaría su efecto. Tampoco hace falta regalarle otra comisión al cálculo. Antes de comparar dos cifras, comprueba qué incluyen, a qué periodo corresponden y si se refieren a la misma clase del fondo: la misma versión, que puede tener sus propias condiciones.
Las condiciones de nuestra comparación
Todos estos datos son ficticios. Los 100 € no son un mínimo ni una aportación aconsejada.
| Dato | Condición del ejemplo |
|---|---|
| Capital inicial | 0 € |
| Aportaciones | 100 € al final de cada mes, sin interrupciones |
| Evolución antes de costes, caso base | +5 % anual constante |
| Coste del escenario A | 0,3 % anual |
| Coste del escenario B | 1,5 % anual |
| Plazos comparados | 1, 10 y 20 años |
| Fuera del cálculo | Impuestos, inflación y cualquier coste adicional |
El +5 % es una hipótesis matemática, no una rentabilidad esperada. Aquí la evolución va con metrónomo; el mercado no está obligado a seguir el compás. El orden de las subidas y bajadas puede cambiar el resultado de las aportaciones.
Para aislar el coste, mantenemos iguales todas las demás condiciones. Esta comparación no representa dos fondos reales ni permite escoger entre productos con riesgos diferentes.
Qué ocurre con las mismas aportaciones
Primero localiza lo que has puesto tú. Luego mira en cuánto acaba. Ese orden evita atribuirle a la inversión un dinero que salió de tu bolsillo. Los importes están en euros y se redondean al final, no mes a mes.
Desliza la tabla para ver todas las columnas.
| Plazo | Total aportado | Valor con coste del 0,3 % | Valor con coste del 1,5 % |
|---|---|---|---|
| 1 año | 1.200 € | 1.225,55 € | 1.218,72 € |
| 10 años | 12.000 € | 15.190,13 € | 14.247,86 € |
| 20 años | 24.000 € | 39.200,91 € | 34.200,71 € |
A veinte años has aportado 24.000 € en ambos casos. La diferencia entre sus valores finales es 5.000,20 €.
Esa distancia recoge el efecto acumulado de los costes y de la evolución posterior del dinero que va quedando invertido. Lo que sale para cubrir costes deja de participar en esa evolución. Por eso no debe etiquetarse como «comisiones pagadas»: la resta entre resultados no es una factura. Para conocer los cargos acumulados haría falta sumarlos por separado, siguiendo su forma real de cálculo y cobro.
Pequeño desafío: señala en la tabla el dinero aportado y el valor final sin llamar «ganancia» a todo lo que aparece en la última columna. El total aportado está precisamente para separar tu dinero del resultado de la inversión.
Cómo se ha hecho la cuenta
En cada mes, primero aplicamos la evolución y el coste al saldo anterior; después añadimos los 100 €. El orden importa. Las aportaciones nuevas no llevan allí todo el mes haciéndose las veteranas.
Usamos este factor mensual, con los porcentajes expresados como decimales:
Factor mensual = ((1 + evolución anual) × (1 − coste anual))^(1/12).
Saldo del mes = saldo anterior × factor mensual + 100 €.
En el caso base, la evolución anual es 0,05 y los costes son 0,003 y 0,015. El exponente 1/12 reparte el efecto anual en doce pasos equivalentes. La última aportación entra al terminar el último mes y no genera rendimiento dentro del periodo calculado.
Es una convención de simulación. Un fondo real puede ir acumulando gastos diariamente y aplicar otras bases o condiciones; estos porcentajes ficticios no reproducen su contabilidad. La fórmula permite repetir esta cuenta, no adivinar la de cualquier fondo.
Si la inversión pierde, un coste menor no elimina la pérdida
Cambiamos solo la evolución antes de costes: ahora es −2 % anual constante durante veinte años. Las aportaciones y el método siguen iguales.
Desliza la tabla para ver todas las columnas.
| Escenario | Total aportado | Valor final | Pérdida respecto a lo aportado |
|---|---|---|---|
| Coste del 0,3 % | 24.000 € | 19.219,18 € | 4.780,82 € |
| Coste del 1,5 % | 24.000 € | 17.237,09 € | 6.762,91 € |
Aquí ambas inversiones pierden dinero. Un coste menor reduce lo que se lleva el coste; no obliga a las inversiones a subir. Las pérdidas reflejan la evolución negativa y los costes del modelo; no son íntegramente comisiones.
Este escenario tampoco marca la peor caída posible. La guía de fondos de la CNMV, en «Rentabilidades históricas», recuerda que los resultados anteriores no aseguran una evolución similar. Nuestra simulación permite comparar unas condiciones; no describe el recorrido futuro de una inversión.
Qué revisar en una comparación de verdad
Reúne la documentación vigente del producto y la información de costes del servicio. La CNMV distingue ambos tipos de costes en sus preguntas sobre MiFID II, apartado 11.15. Una cifra destacada puede no recoger todo lo que acabarías soportando. El porcentaje del escaparate todavía no es la cuenta completa.
🔎 Pon cada coste a responder cuatro preguntas: qué se cobra, sobre qué importe se calcula, cuándo se cobra y si ya está descontado en el resultado que estás mirando. Mantén los impuestos aparte. Recuerda también que las tablas muestran euros nominales: no cuánto comprarían en el futuro.
Si alguna respuesta falta, esa es la siguiente pregunta que conviene aclarar. «Será poco» no rellena esa casilla. Y para relacionar los costes con tu objetivo, plazo y necesidad del dinero, puedes volver a qué revisar antes de invertir a largo plazo.
Contenido educativo revisado con IA en una ejecución independiente de la redacción. Los casos son hipotéticos; se han comprobado sus cálculos y fuentes. No valoran tu situación personal.